Para hablar de la importancia que tiene la limpieza en nuestra rutina diaria, hoy invitamos a Mª Rosario Echarri, farmacéutica titular en Farmacia Ortopedia Campo Volantin y especialista en dermocosmética.

Todo tratamiento de belleza debe comenzar por la limpieza: es el primer paso y el más importante para el cuidado de la piel.

Con la limpieza de cutis, además de retirar el maquillaje, eliminamos la suciedad endógena y exógena acumulada y tendremos nuestra piel limpia, saludable y preparada para absorber mejor los tratamientos posteriores que apliquemos sobre ella.

Debemos adoptar el hábito de limpiar nuestra piel tanto por la mañana como por la noche. La limpieza más importante es la de la noche, ya que elimina maquillaje, polución, suciedad, restos de sebo y el protector solar, dejando la piel lista para que se repare durante la noche. La limpieza matutina se debe realizar para retirar el sebo generado durante las horas de sueño, así como las sustancias secretadas por las glándulas sudoríparas de nuestra piel.

¿Por qué debemos utilizar un limpiador?

Porque solo con la acción del agua no podemos eliminar ni el sebo ni la mayoría de los contaminantes (ni por supuesto el maquillaje) presentes en nuestra piel, ya que no son solubles en agua y por ello necesitamos la acción de la fase oleosa del limpiador de cara para arrastrarlos.

¿Cuál es el mejor limpiador facial para ti?

El tipo de limpiador se elegirá dependiendo del tipo de piel y del estado de la misma, así como de las preferencias de la persona que lo va a utilizar.

  • Para una piel seca, deben utilizarse aceites o leches limpiadoras para evitar tirantez y deshidratación.
  • Para una piel grasa, elegiremos un limpiador al agua, en forma de gel o espuma.
  • Para una piel normal mixta, podríamos utilizar cualquier producto de limpieza ya que tiene zonas de sequedad y otras con exceso de sebo, como la llamada “zona T” (frente, nariz y barbilla).
  • Una piel sensible o reactiva debe utilizar productos con menor porcentaje de tensoactivos, de forma que, a través de una acción suave y calmante, mitiguen las rojeces e irritaciones o al menos no las empeoren.
  • Si nos hemos maquillado, aplicaremos previamente un aceite para arrastrar la grasa que contienen los poros.

Para completar estos tratamientos de limpieza facial diarios, es recomendable una exfoliación semanal adecuada a cada piel.

Beneficios de la limpieza facial

Terminamos recordando los principales beneficios que aporta la limpieza facial:

  • retarda el envejecimiento y la aparición de arrugas;
  • elimina impurezas y células muertas:
  • ayuda a remover puntos negros y a regular el acné;
  • la piel luce más suave, tersa y luminosa.

Por todo lo anterior, “para tener una piel sana y bonita, empieza por limpiarla”